Una peculiar manera de hacer, gusto refinado, imaginación desbocada

A Carlos Díaz recién se le ha otorgado el Premio Nacional de Teatro. No llega la noticia como sorpresa, puesto que él es en la actualidad uno de los directores teatrales que mas provocan al público, a la crítica y a sus propios actores.

A Carlos Díaz (Bejucal, 1955) se le deben muchas de las puestas más significativas desde que estremeció la escena teatral de La Habana en la temporada 1989-1991 con la Trilogía de Teatro Norteamericano (Un tranvía llamado deseo y Zoológico de cristal, de Tennessee Williams y Té y simpatía, de Robert Anderson).

 

El anunció en la Sala Adolfo Llauradó lo hizo Verónica Lynn, presidenta del jurado que integraron además Carlos Pérez Peña y René Fernández (los tres, Premios Nacionales de Teatro), el compositor Juan Piñera y el actor Osvaldo Doimeadiós (Premio Nacional del Humor).

Verónica Lynn, actriz extraordinaria de la escena cubana, hizo para esta publicación algunas precisiones acerca de las razones que llevaron a la selección de Carlos Díaz entre otros cuatro nominados: “Xiomara Palacios, de historia impresionante en el teatro de títeres; Fátima Patterson, que ha sabido buscar en la raíz de las mujeres, desde el Cabildo Santiago; Dagoberto Gainza, actor con una carrera maravillosa, también de Santiago de Cuba y Carlos Repilado, quien ha iluminado el teatro cubano con gracia y maestría”.

Sobre el extraordinario director ahora galardonado por la obra de la vida, Lynn consideró ante todo que él es “un hombre de teatro, lo mismo hace luces, que diseños, que dirección. Es un referente para cualquier artista, que aglutina un público. Ha creado una institución, Teatro El Público. Por demás, todas sus obras son discutibles, que es maravilloso”.

Tiene un estilo muy personal… “Indudablemente, una calidad, un estilo. Cuando se ve una obra sin saber los créditos puede decir, ésta es de Carlos y eso es importante para un creador, tiene un sello. Es un hombre que ha roto con muchos tabúes en esta sociedad. Enfrenta la diversidad, la diferencia entre los seres humanos, con una verdad, una organicidad, una credibilidad. Hoy en día vemos con mucha naturalidad temas que plantea en sus obras pero cuando las hizo fue muy discutido, muy atrevido. Ha establecido que la gente aprenda a ver la diversidad. Ha sido muy cuestionado pero su teatro esta ahí”.

Desde su Teatro El Público, con sede desde hace unos años en el Trianón de El Vedado, Carlos Díaz atrae, atrapa, sacude, insinúa con su manera, espectacular, detallista, de montar las obras que selecciona, y éstas son inevitablemente de altos vuelos intelectuales.

Es un director con una peculiar manera de hacer teatro que lo distingue. Su toque es incomparable, un gusto refinado y una imaginación desbocada.

Sus memorables puestas en escena, la mayoría con récord de más de 100 funciones continuas, han merecido además numerosos premios y reconocimientos.

Bastaría una mínima relación de títulos para entender que Carlos Díaz sabe lo que quiere decir, y además lo ha hecho, como ha querido, “trabajando con intensidad”, nos dijo en una de las múltiples entrevistas que nos ha concedido.

Permítanos entonces destacar algunos títulos que por sí solos refrendan razones para que reciba el Premio Nacional de Teatro 2015: Las criadas, de Jean Genet; La niñita querida, Electra Garrigó, y La boda, de Virgilio Piñera; El público, de Federico García Lorca (que dará nombre a su grupo teatral);Perla Marina, Josefina la viajera y La verdadera culpa de Juan Clemente Zenea de Abilio Estévez; Calígula, de Albert Camus; Rey Lear y El sueño de una noche de verano, de William Shakespeare; Las brujas de Salem, de Arthur Miller; La gaviota, de Antón Chéjov; La celestina, de Fernando de Rojas; La puta respetuosa, de Jean Paul Sartre, y Las amargas lágrimas de Petra von Kant de Reiner W. Fasssbinder.

Ese alto reconocimiento le será entregado el 22 de enero, cuando se celebra el Día del Teatro Cubano.

Carlos Díaz a nadie ha dejado indiferente. Se ha convertido en uno de los nombres más celebrados y polémicos de la escena cubana y es hoy uno de los grandes maestros del teatro cubano.(Tomado de Granma)

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